***La vertiginosa devaluación del bolívar reactiva las alarmas de una nueva hiperinflación en Venezuela. En apenas una semana, la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) saltó de 633,36 Bs./$ (1 de julio) a 700,22 Bs./$ (9 de julio), registrando incrementos diarios de hasta 15 bolívares. Mientras el costo de la vida sufre este «terremoto económico» indetenible, los ciudadanos denuncian el colapso absoluto de su poder adquisitivo frente a un salario mínimo estancado en 130 bolívares***
Yhonny Rodríguez | CNP 25.976
Caracas. – La crisis económica interna arrecia con fuerza y los ciudadanos enfrentan un panorama de profunda incertidumbre. El constante y acelerado incremento de la divisa estadounidense mantiene en vilo a la población, que ve cómo su capacidad de compra se disuelve diariamente ante la falta de políticas fiscales y monetarias efectivas por parte de la administración central para frenar la devaluación de la moneda nacional.
El termómetro de la calle: Descontento en Sabana Grande
Durante un recorrido por el Boulevard de Sabana Grande, en Caracas, se pudo constatar el sentir popular. Grupos de ciudadanos y transeúntes coincidieron en que el ritmo actual de la economía es insostenible. En debates espontáneos en plena vía pública, los venezolanos manifestaban su preocupación luego de que el dólar oficial, regulado por el Banco Central de Venezuela (BCV), rompiera la barrera psicológica de los 700 bolívares. Entre los presentes, el temor generalizado es que el país se encamine de manera inminente hacia un nuevo ciclo de hiperinflación en los próximos meses.
El «terremoto económico» diario que desangra al país
Para los ciudadanos, la emergencia no es solo de carácter natural. Se hacía un paralelismo con el doble evento sísmico de magnitudes 7.2 y 7.5 que sacudió al territorio nacional el pasado 24 de junio, dejando a muchas familias en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, los transeúntes recalcaron que, más allá de la emergencia telúrica, en Venezuela se vive un «terremoto económico» diario. Con incrementos que oscilan entre los 10, 12, 13 y hasta 15 bolívares por día, el avance de la divisa se percibe como un flagelo constante que desangra el presupuesto familiar y destruye el valor del trabajo.
La cruda realidad de las cifras: Una semana de escalada indetenible
La velocidad de la devaluación queda en evidencia al contrastar los datos oficiales de los últimos días:
Miércoles, 1 de julio de 2026: La tasa oficial ponderada del Banco Central de Venezuela cerró en 633,36 Bs./$.
Jueves, 9 de julio de 2026: Apenas una semana después, la cotización de la misma entidad financiera central escaló hasta ubicarse en 700,22 Bs./$.
Esta vertiginosa escalada representa un ajuste que pulveriza cualquier estructura de costos y se traslada de forma inmediata a los precios de los alimentos, medicinas y servicios básicos, incrementando los niveles de alarma social y ansiedad económica en toda la población.
Salarios congelados ante una realidad inalcanzable
El punto de mayor quiebre e indignación entre los venezolanos radica en la brecha insalvable entre el costo de la vida y los ingresos reales. Mientras la divisa avanza a pasos agigantados, el salario mínimo legal se mantiene rezagado y estancado en 130 bolívares, una cifra que hoy no cubre ni una mínima fracción de la canasta básica alimentaria.
Ante este escenario, la conclusión de los ciudadanos que caminan día a día las calles del país es tajante: la gran mayoría de las familias trabajadoras sobreviven desasistidas por las autoridades económicas, viviendo, según sus propias palabras, «a la voluntad de Dios» en medio de una de las crisis inflacionarias más agudas de la región.












Leave a Reply