SINTRAENSEÑANZA y SUMAHERES: «Sin salarios dignos la educación venezolana es un voluntariado heroico e insostenible»


***Las profesoras Dorka Arias (SINTRAENSEÑANZA) y Camelia Guerrero (SUMAHERES) denunciaron la «extrema precariedad» del sector educativo y rechazaron las recientes depuraciones de nómina del MPPE. Las dirigentes advirtieron que el actual modelo de bonificación, basado en un salario mínimo de 130 bolívares, condena a los docentes a una «indigencia post-laboral» al anular el valor de sus prestaciones y ahorros. Ante esta crisis, exigen un ajuste salarial urgente anclado a la inflación, subrayando que sin docentes dignificados no existe posibilidad de «excelencia educativa» ni futuro para la nación***


Yhonny Rodríguez

CNP 25.976

Ciudad Bolívar.– Las profesoras Dorka Arias, secretaria general de SINTRAENSEÑANZA, y Camelia Guerrero, presidenta de SUMAHERES, alzaron su voz para denunciar la precariedad extrema que atraviesa el magisterio venezolano. Las dirigentes gremiales rechazaron categóricamente las recientes políticas de «depuración» de nóminas del Ministerio del Poder Popular para la Educación (MPPE), señalando que estas medidas ignoran las causas estructurales de la crisis humanitaria que vive el sector.

Las representantes exigieron un ajuste salarial inmediato que responda a la realidad inflacionaria del país y dignifique la labor docente.

«Requerimos un cambio sustantivo en el modelo económico y social, y esto solo es posible si los trabajadores lo conciben y lo imponen a través de la lucha asociada a la conquista salarial», aseveraron las dirigentes.

La «bonificación» del salario: Condena a la indigencia post – laboral

Arias y Guerrero explicaron que el colapso del sector público radica en mantener un salario mínimo base de 130 bolívares, mientras el costo de la vida se calcula en divisas. Denunciaron que el modelo actual ha sustituido el sueldo real por un esquema de bonos que destruye el futuro del trabajador.

Al no tener carácter salarial, estos bonos no impactan en:

  • Vacaciones y aguinaldos.
  • Prestaciones sociales.

«Un docente que dedicó 25 o 30 años de su vida a las aulas se retira hoy con una liquidación que no alcanza para cubrir una semana de alimentación básica. Es una condena a la indigencia post – laboral», fustigaron.

Desde la perspectiva gremial, el Estado comete un error de cálculo histórico al tratar el aumento de sueldos como un «gasto» y no como una inversión. Advirtieron que no se puede exigir «excelencia educativa» cuando el maestro vive en vulnerabilidad extrema, preocupado por el hambre de sus propios hijos. Esta asfixia económica ahuyenta a las nuevas generaciones de la carrera docente.

Respecto a los señalamientos del Ministerio sobre el abandono de cargos, las profesoras aclararon que la institución omite factores forzados como:

  • La diáspora masiva.
  • El «emprendimiento» de subsistencia como mecanismo de defensa para no morir de hambre.

«La paz escolar no se logra depurando nóminas, se logra dignificando la vida de quienes son el pilar de las escuelas», sostuvieron, recordando que la pasión vocacional no paga facturas ni calza pies.

Llamado urgente a las autoridades

Finalmente, SINTRAENSEÑANZA y SUMAHERES hicieron un llamado urgente al Ejecutivo Nacional y a las autoridades educativas para que detengan la indolencia institucional. Subrayaron que la lucha por el salario no es un capricho, sino una emergencia nacional para salvar el sistema educativo.

«La excelencia educativa no es un eslogan de oficina ni un resultado de depuraciones. Sin salario justo, no hay educación posible; y sin educación, el destino de la nación está en riesgo», concluyeron.

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